La regla nº1 de toda búsqueda de empleo

¿Conocen el anuncio de “Soy, soy, soy “ de una conocida compañía de seguros?

Pues así se me siento cuando reviso muchos currículums para optimizarlos o entrevisto a algunos candidatos para entrenarles antes de sus entrevistas de selección: “Soy esto, soy aquello, estudié esto, trabaje en aquello… Soy, soy, soy”. No les importa demasiado a quién se lo cuentan ni si de verdad es relevante. Sueltan su discurso aprendido de carrerilla y ¡uf! respiro y me quedo tan a gusto. Después no entienden que el seleccionador no les escoja para seguir en el proceso. ¿Tú lo harías?

Siempre digo que las relaciones empresa-empleado se parecen más de lo que pensamos a las relaciones amorosas.  Me explico. ¿Que pensarías tú de una persona que en la primera cita empieza con el “Soy, soy, soy” como si tú no estuvieras? ¿Qué pensarías si apenas se interesa en cómo eres o, cuando intentas explicárselo, continúa su historia como si oyera llover?

Resulta que tú tienes tu propia web donde cuentas que te encanta la gente divertida, la aventura, caminar por el campo, la comida china… Tu sueño es viajar por Latinoamérica.

Tu pretendiente/a se ha metido en tu web antes de la cita y lo ha leído todo. ¡Le gusta lo mismo que a ti! Le encantan los chistes, viajar y el senderismo… De hecho puede probarlo (para no parecer un/a charlatán oportunista) pues hizo la ruta a pie al Machu Pichu en Perú. También adora los rollitos de primavera y el arroz tres delicias. ¡¡Los come una vez por semana!!

Llega la primera cita. Tu pretendiente/a te invita a un restaurante italiano (porque piensa que es más romántico que un chino). Primer desliz. El arroz tres delicias será para otro día…

Está tan nervioso/a por gustarte y que le elijas que, sin reflexionar dos veces, se pone a hablar de lo que está más orgulloso en su vida: su coche (piensa que puede ser importante para ti pues así te podría llevar a casa), sus aburrídisimos estudios a los que dedica mucho tiempo, su viaje playero a Gandia con sus amigos… ni una palabra de su viaje al Machu Pichu, de los chistes o del arroz tres delicias. Nada. Tú te quedas con que le gustan las pizzas, la playa, estudiar y su coche. Le gusta mucho su coche. Piensas por eso que no le gustará mucho andar y menos aún el senderismo.

Aunque casi no te pregunta, intentas contarle algunas cosas de ti. Sigue hablando de su coche. También de su última juerga en Gandia. Parece que no te escucha.. ¡Y apenas te ha preguntado por ti, tus gustos o tus necesidades!

Se termina la cita. Propone llevarte a casa pero tú tienes tu propio coche (ya lo decía en tu web) y no necesitas que nadie te lleve. Os despedís.

¿Con que sensación te irías? ¿Escogerías a ese/a pretendiente/a? ¿Le volverías a llamar?

Pues en los CV y en las entrevistas de trabajo sucede lo mismo. Por eso, primero debes interesarte por ellos, intentar conocer qué les gusta, qué necesitan. Si sabes o puedes intuir qué parte de ti les puede encajar y gustar más, ¿por qué no se la cuentas con bombo y platillo?

No es cuestión de mentir. Es cuestión de interesarse para poder seleccionar y asegurarse de que le contamos al entrevistador los detalles que más le interesan para cubrir su vacante. También para hacerle sentir que es él/ella quien nos interesa y no cualquier otro/a. ¿O escogerías para una relación importante a alguien que se enamora de cualquiera?

Por eso, recuerda la regla nº 1 de toda búsqueda de empleo: a la hora de redactar un currículum ganador o de pasar una entrevista de selección con éxito el secreto es: “Somos, somos, somos”